Bordar detiene
al tiempo
lo guarda
en cada puntada
y entre telas
hablan momentos
imborrables
desde lecturas
que cruzan los hilos
del devenir
y visten al aire
imprescindible
de la amistad
con la vida
dejando huellas
porque sobrevive
aquello
donde el tesón
son libros
ante la vista
que elige viajar
sin reglas
según los ojos
bordadores
colgados a las alas
de lo textil
cuando crea historias
tan duraderas
como el sinfin
de lo que será polvo
pero en la eternidad
que no veremos
y ahora es campo
de girasoles
por su origen
entre dedos
de aguja, dedal
y tijera
presencia
en el lienzo
de un campanario
que despierta
ansias por lo nuevo.


