Fotografía de la Obra del Querido Maestro Alfredo Ceverino, que ayer murió.
Esta pintura fue llevada y obsequiada por Él a la Escuela Leopoldo Suarez de Las Heras, Mendoza,
luego de haber estado con un grupo de mis Alumnas/os,
en una de sus exposiciones en el museo de la plaza Independencia y conversar con Ellas/os
animándolos a crear.
En el color
de sus dibujos
está el lápiz
donde juega
el cosmos
del pintar
lo que se vive
o no
pero nunca muere
y es viaje
a esa eterna
por querida
cotidianeidad
que abriga
o refresca
donde estemos
y para Él
ese lugar
donde nació
y eligió
hasta la partida
que hace doler
a los arco iris
del añorar
su presencia
la de seguir
por las cumbres
de una paleta
que habla
pincelando
a seres locutores
de la imaginación
en ascenso
y descenso
para volver
a ser arriba
a los costados
y abajo
en lo poético
de las líneas
de la intensidad
llamada pintura
narrada a tonos
que sin ser palabras
dan letras
para pensar
al mundo
y sus alrededores
con criaturas
nacidas
en un taller
bondadoso
por la magia
de defender
desde allí
lo bello
para ofrendarlo
y ser
en miradas
que seguirán
a la sorpresa
por la maestría
de sus cuadros
que alondran
encuentros
donde sonríe
lo luminoso
porque vivió
frente al perfil
que no da la espalda
a la creación.


