En el abrir las aguas
hay una puerta
en mi tierra
que guarda el óxido
de la cumbre añosa
esa que se fue aliando
a las manos contratistas
del madrugar
ejemplo de vigores
empujados en los canales
que bien saben
de los tajos
hechos a continuidad
por la sequedad
cuarteada de hambre
ante todo lo que falta
injustos eriales
que ofenden
lo benigno de lo humano
granizando destinos
pero saben dar vuelta
la quietud del infortunio
y levantar compuertas
para que pase
la confiada fuerza
con raíz de montaña
y atraviese voluntades
que mirando
lo vertical de álamos
corra con la certeza
del riego erguido
por valientes nutrientes
entre trajines y luchas
para llegar a estar
en el vergel
de la vida
y no a la orilla.


