Quienes quieran
saber de Él,
siempre fue y es
el tono afinado
y también a veces
desafinado
de la libertad
porque despeinada
ella igual es
y será
o vuelta senda
de prolijos nardos
porque huele a ellos
con coros
y acordes sinfónicos
o sólo entre trinos
de un patio
aquí
o del otro lado
de la montaña.
Él es todo eso
y mucho más
que sólo insinúo
o trato de nombrar
como el mineral
de un norte a conocer
o los momentos
de estar en el río
que escucha ladridos
de sus amigas
y lo vio crecer.
Es ese Santiago
de los molinos
que asamblean
porque su lumbre
es quijotezca
y su brújula
está imantada
en lo internacional
por eso en la cabellera
de lo valiente
lleva y trae
enseres del amor
que revolucionan
eso sí
a cara sonriente.
En su presencia
o por mentarlo
como a menta fresca
podemos irnos
en busca
del Mago de Oz
y quedarnos
con el arcoiris
por el apasionante
y veraz viaje
que sólo
con El Yurito
dejamos escrito
en el corazón.


