Vienen las palomas
a la medianera y arrullan
al limonero protagonista
de nuestros patios
para que siga dorando
con el oro de su ser
a los jugos del sol
desde su estatura única
entre amistad y salud
la que por años
multiplicó energía
enraizada en el aire
de encuentros y ausencias
hacia conversaciones
eternas de semillas
donde amparamos
el riego del silencio
el seguir con sombra
esa copa llena
del verde que es gloria
testigo permanente
de este árbol amado
por el que a medias
con el universo
desde nuestras palmas
de cara al cielo
aleteamos anhelos
ante su vida
por ella
rogativas entre raigambres
para volver a enamorarnos
del olor de sus azahares.


